La imagen de partida de este instalación fue la escena de los inmigrantes subsaharianos encaramados en la valla de la frontera de Melilla durante horas.

La instalación audiovisual reactiva se compone de una video proyección pregrabada más un monitor TFT con la imagen video de la sala en tiempo real.

El espectador sentado en el área de detección de los sensores, resulta incorporado virtualmente en el tiempo en loop de la video proyección que tiene frente él, mediante programación Pure Data. Su presencia se inserta junto a un inmigrante subsahariano en la valla, introduciéndole en una situación ajena, de la que sólo recibe noticias fragmentadas por lo general.

Simultáneamente el monitor TFT reproduce la imagen de la sala a tiempo real, pero invisibilizando al espectador desde el momento en que es insertado en la imagen virtual. De esa manera el espectador transita de lo real a lo virtual sin esperarlo. Cambia de dimensión como lo hacían los protagonistas del film "Arrebato". Con la inclusión del usuario en un espacio entre fronteras, junto al inmigrante, se propone una escena que construye un imaginario distópico que nadie debería experimentar. Si el usuario se acerca al monitor TFT para comprobar su ausencia en la imagen real, la programación ejerce un desenfoque sobre el video streaming y si el usuario continúa acercándose se aplica un zoom de alejamiento. Se hace evidente la idea de que el espectador no puede ver lo que quiere, solo lo que le es permitido.