El proyecto investiga el concepto de invisibilidad, en referencia a la tradición antiocularcentrista surgida en el s.XX, todavía hoy de actualidad.

El dispositivo de lentes alineadas en paraxial con dos video proyecciones, supone una materialización simbólica del efecto que la imagen y su posible invisibilización puede ejercer sobre nuestros idearios y sobre la manera de conformar experiencias. Cuestión que ha ocupado las preocupaciones epistemológicas sobre la supremacía de la visión en la tradición científica y en los métodos de acceder al conocimiento, atravesando varias corrientes de pensamiento.

La instalación alude al "fuera del campo visual" y a la advertencia C. Gianetti, de que todo lo ausente de los medios parece borrarse de la realidad, en favor de una nueva materialización del Poder emergida desde la invisibilidad de lo virtual, y que a su vez actúa invisibilizando las realidades que le resultan inconvenientes.

Si el cine para Barthes y Metz duplicaba la realidad en movimiento, el dispositivo de lentes en paraxial permite agujerear la proyección de esa duplicidad virtual de la realidad, para ver a través de ella otra realidad, como si al someter la imagen proyectada al efecto de invisibilidad de las lentes, siguiéramos la intención de Barthes de atender a la experiencia de la imagen eludiendo su posible "hipnosis", mirando por debajo de ella.

La imagen que el dispositivo invisibiliza es una proyección del art. 36.23 de la Ley de Seguridad Pública de 2015, conocida como ley mordaza, que prohíbe la toma de imágenes de agentes del orden. Al agujerear la ley vemos una segunda proyección, que corresponde a un recopilatorio de imágenes de Amnistía Internacional, de policías españoles agrediendo a periodistas acreditados en el ejercicio de la libre prensa.