Fronteras
en el cajón

          La idea de "Fronteras en el cajón", surge al abrir la mesita de noche de una pensión en el norte de Marruecos. Un alojamiento en una ciudad poco atractiva para los turistas. Pero un cruce de caminos, para inmigrantes del sur que intentan pasar a Europa. Una de esas pensiones sin enchufes ni agua caliente, con una taza turca común, donde muchos esperaron su salto.

El cajón original contiene relatos en árabe de inmigrantes que se alojaron allí antes de cruzar el Estrecho entre los años 1982 y 2012. No es un material elegido sino encontrado. Para sustituirlo en la pensión, hice una primera réplica que supone un folio en blanco, a la espera de ser escrito también. Y que un día habrá que recoger.

La instalación contiene una doble transmisión de ideas: por un lado los relatos de la inmigración, invariablemente presentes en la historia de la humanidad, que llenan el cajón real; y por otro la permanente actualización de las capturas de twits con el hastag #inmigrantes# contenidas en el cajón virtual.

El cajón analógico representa un tiempo pasado, cerrado desde el momento en que se rellenó por completo. En cambio el virtual contiene un tiempo que siempre es presente. También representado en la posibilidad de que el espectador de la instalación introduzca in situ su twit.

El cajón escrito a mano hizo de medio de comunicación antes de que existiera Internet. Contiene consejos de ruta, como los que dieron viajeros en las mismas condiciones de cualquier tiempo y lugar. En éstos en concreto, se habla de la ropa de abrigo que debe usarse al cruzar el Estrecho en pateras si cae la noche o en invierno; o porqué desconfiar de los comerciantes locales, que buscan aprovecharse de los del sur; ...que peligros evitar al llegar a la otra orilla; los relatos más desesperanzados son los de quienes han vuelto sin ganarse "su suerte", convencidos de que no hay nada en Europa para ellos; otros hablan de "los infieles", o de las mujeres de Europa.

La pieza representa en resumen varias dualidades: el tiempo acabado frente a un tiempo sin fin; lo real frente a lo virtual; lo analógico y lo digital; oriente frente a occidente, con todo lo que implica. Aunque la propia mezcla de grafías de distintas ciudades y tiempos, con su propios dialectos sobre el cajón original, representan en dialectología, un continuum geolectal, toda una serie de cambios graduales sobre la base del árabe. Y por tanto una multiplicidad de identidades.

A ninguno de los amigos que ayudaron a empezar a traducir el cajón en Marruecos, le gusto la idea de que lo sacara del país, como si estuviera llevándome un pedazo de ellos. Y de alguna manera, era así. Aunque algunos de los que no pudieron llegar o fueron devueltos, permanecen en Europa a través del cajón.